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Genre:
Podcasts - Music Talk
Songs by artist:
71 songs
Upload date
November 10, 2009
Meta data
MP3 4.4 MB
128 kbps bitrate
4:45 minutes
Words/music
daniel otoya/saul pena © afe6
Lyrics
CAIDO EN QUILCA Recordaba la vez que amo. No veia mas que sombras al final de su camino, pero avanzar era suficiente para consolarlo. La tormenta de la pelicula le habia dejado en la mente rayos que no cesan y lagrimas sobre una vision de pianos apolillados cayendo en ruinas. El tunel que lo absorbia tenia un gran cielo despejado, donde brillaban unas pocas estrellas, pero nadie parecia notarlo. La estrecha franja que los edificios del jiron recortaban entre sus sombrias fachadas no disminuia su sensacion de eternidad; mas bien resaltaba la absoluta lejania, la oscuridad. Los ruinosos faroles no alumbraban el boulevard y las bancas, de espiritu colonial, permanecian quietas. Penso en ser el primero en agitarlas, sin mucho interes. Las personas que veia andando entre los graffitis le parecian tan absurdas que temio nunca haber visto a nadie realmente hasta esa noche en que de golpe se percataba de su soledad… no obstante sentia algo familiar en todo eso. El sonido del reventar de gotas de un minusculo juego de aguas en el pavimento, bajo un pequeno cano, llamo su atencion. Tuvo que agacharse. Las gotas resbalaban pausadamente por sus manos, refrescandolas… atenuando el musical golpeteo que debia continuar. Cayo. Veia el cielo, la silueta negra de los edificios; del planeta humano que interrumpia su individual contemplacion. Cuando abrio los ojos alguien habia aparecido: un mendigo sucio y viejo, quien, definitivamente, se alejaba. Iba canturreando un tango que su padre tambien solia cantar: Ya se que estoy piantao, piantao piantao, no ves que va la luna rodando por Callao? Volvio a cerrarlos. Recordo la vez que amo. Recordaba esa angustia que le oprimia en el pecho las palabras que deseaba decir. Pensaba en lo feliz y se ensombrecia al hacer sonar aquel nombre, que retumbaba dentro de su mente como el organo de una catedral sobre su ninez, su juventud, por todos lados, ya tan confundido y entremezclado todo en el seno de sus propios recuerdos, y los recuerdos ajenos que aprendio a escuchar. Su nombre. Ahora era un sonido recordable, pero a la vez incompleto, inexistente en el exterior. Recordaba la vez que amo, fue hace tan poco. Quizas aun la amaba. Unas voces parecieron acercarse; si tal vez consiguiera algo de ese murmullo… una senal; ¿un ruido insoportable? Abrio los ojos. Las bancas ahora estaban ocupadas. Nadie parecia notarlo en la oscuridad del Boulevard que se derramaba por las cruces sobre el pavimento rumbo al limbo. Ellos habian quemado los faroles para no ser molestados. Ellos eran los duenos habituales del lugar, y el era el solitario e invisible invasor, el oidor de gotitas muertas y cielos que a nadie seguramente se le hace tan dificil comprender; mas no el unico desamparado a la espera de nada. Necesitaba volver a avanzar, sentir que lo hacia, para consolarse y alucinar un tunel sin cielo, eso que Quilca debia ser; buscando una pequena piedra verde, un amor viejo, dos hormigas suicidas, los truenos tras del piano, algo que no fuera la avenida Wilson y sus travestis, algo que no fuera Lima; el tunel, de Sabato o cualquier otro tunel sin fin que por ahi vendan. Los faroles que comienzan a aparecer intentan iluminar el camino, pero ya ni el cielo existe. Solo a los lejos quedan sonando melodias familiares, cantos desesperados que desempolvan una y otra vez los recuerdos. Ha salido la ancha luna y nadie aqui se enterara. Amar no vale la pena. Alguien deberia escribirlo tambien sobre estas pintarrajeadas paredes. Debo seguir caminando.